traducir web al ruso

Cuando pensamos en traducir nuestra web, los idiomas más habituales en los que pensamos son el todopoderoso inglés (claro), el alemán o el francés. Pero en los últimos tiempos las empresas de traducción están demandando traducciones en dos idiomas que hace no tantos años serían impensables para los profesionales españoles: el chino y el ruso.

A poco que leas las publicaciones económicas sabrás que hace tiempo que China ha desbancado a Estados Unidos como primera potencia económica mundial. Nos guste más o nos guste menos, los productos y servicios chinos han desembarcado en occidente para quedarse y los profesionales y empresas americanas y europeas tenemos dos opciones: luchar contra la competencia china o, mucho más inteligente, intentar subirnos a su barco y dejarnos llevar por la corriente económica. Esa es la principal razón por la que un número importante de clientes encargan la traducción de sus páginas web al chino mandarín.

Bien, el tema de China lo tenemos más o menos claro, pero ¿por qué una empresa europea o americana puede decidir traducir su entorno web al ruso? Todos sabemos que tras la burbuja-espejismo de los últimos años, el mercado ruso ya no es tan fuerte como parecía. La economía rusa, como la de los demás, está en proceso de recuperación tras esa larga enfermedad llamada crisis global. ¿Es una buena idea, entonces, traducir el escaparate virtual de nuestra empresa al ruso?

Pues en algunos casos sí. Es más, traducir una web al ruso puede multiplicar por cien las ventas y los beneficios económicos de las empresas españolas y europeas. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo…

Cifras puras y duras sobre Rusia.

Los más de 17 millones de kilómetros cuadrados de Rusia lo convierten sin discusiones en el país más grande del mundo. Para tratarse de un territorio tan inmenso, su densidad de población es bastante comedida: 9 habitantes por kilómetro cuadrado, más de 146 millones de personas censadas según datos de este mismo año 2015. Pero la buena noticia es que la mayor parte de esta población reside en zonas urbanas, en ciudades que disfrutan de una alta tasa de conectividad a Internet: según datos del año pasado, casi 88 millones de rusos tienen acceso diario y fluido a la red de redes Internet. Este dato sitúa a Rusia en el puesto número 6 del ranking de países por número de usuarios a la red y creciendo

Y ahí vamos precisamente: a la importancia que tiene para las vidas de los rusos y rusas del siglo XXI el acceso a Internet y, de forma directa, la adquisición de productos y servicios en los comercios electrónicos mundiales.
Vistos estos datos, vamos a plantear la pregunta “del millón” (valga la redundancia): ¿Alguno de estos millones y millones de personas pueden convertirse en clientes fieles de las empresas españolas a través de sus entornos web? Por supuesto, no podemos afirmar rotundamente que “sí”, pero las cifras y los porcentajes son tan importantes que al menos merece la pena valorar la idea de traducir tu entorno web al ruso, ¿verdad?

Bien, ya has visto las cifras, has estudiado la competencia y el mercado, has hablado con tus asesores fiscales, con personal especializado en exportación de la Cámara de Comercio de tu ciudad… y, por fin, te has decidido a invertir en internacionalizar tus productos y servicios en ese inmenso, frío y desconocido país llamado Rusia. Como bien sabes, una de tus estrategias de penetración en ese mercado pasará por introducir y posicionar tu entorno web allí. ¿Por dónde empezar?

 Rodéate de expertos.

En este punto, lo más lógico y recomendable es que te rodees de los mejores asesores tecnológicos y lingüísticos que puedas permitirte, profesionales que conozcan a fondo el mercado y la cultura de Rusia y que te lleven de la mano durante todo el proceso. Y es que aunque la red de redes se denomine “global”, cada país, cada territorio, tiene unas características propias y particulares que es necesario conocer para no derrochar nuestra inversión.

Algunos ejemplos fruto de nuestra experiencia como agencia de traducción:

La famosa dirección IP: uno de los axiomas del marketing internacional es que los clientes confían más en una empresa de su propio país y que hable en su mismo idioma. El cliente ruso es muy parecido al español, el francés o el italiano: prefiere que la página web a la que accede tenga como coletilla el dominio de su tierra natal. En este caso la extensión de un dominio ruso no son dos caracteres, sino cuatro; dos escritos utilizando el alfabeto occidental: .SU y RU, y otros dos que utilizan caracteres cirílicos: .РУС y .РФ. Así, lo primerito que te aconsejarán los expertos en internacionalización en Rusia es que alojes tu página web en un servidor ruso y que consigas que tu dirección IP sea rusa.

El buscador: el motor de búsqueda más utilizado en Rusia no se llama Google, sino Yandex. Más del 54% de los internautas rusos prefieren este motor de búsqueda a la hora de sumergirse en el mar de Internet. Para dar de alta una página web en este buscador no es completamente necesario que esté traducida al ruso, pero si no lo está tu cuota de mercado potencial se verá reducida a la mínima expresión.

La letra pequeña: como en cualquier otro país, en Rusia hay numerosas empresas que pueden ayudarte a registrar tu dominio y alojar tu página web en un hosting de ese país. Algunas de estas empresas tienen traducidos sus entornos web al inglés, pero una gran parte de la documentación que tendrás que leer y firmar estará escrita en ruso o tendrá una traducción al inglés… regular. El consejo es que antes de firmar nada, encargues la traducción de la documentación a tu propio idioma. Sustos, los mínimos.

Artículo invitado cortesía de la agencia de traducción Okodia especializados en traducción de páginas web, documentos, traducciones técnicas, jurídica, turística, audiovisual, entre otras.